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Homenajes
Esta página está dedicada a los grandes autores, algunos de cuyos textos han sido publicados en nuestros Cuadernos:
Recuerdos:
O.W. de Lubicz Milosz
Pierre Reverdy
William Butler Yeats
Johann Wolfgang von Goethe

Homenaje:

Maria Luis Bemberg

O.W. de Lubicz Milosz

Oskar Wladislaw de Lubicz Milosz nació en Guberma de Mogilov, Lituania, el 28 de Mayo de 1877, siendo hijo de un aristócrata (Wladislaw Milosz) y madre judía (Rosalía María Roszenthal). Siendo niño aprendió el francés gracias a Madame Marienville, ama de llaves del castillo de su familia. Años más tarde, después de varios viajes a París acompañando a su padre que se atendía en esa ciudad de una enfermedad de origen nervioso, se radicó allí para continuar sus estudios y al terminar el Liceo incursionó, con el asirólogo Ejen Ledrén, en la investigación de la poética de la Biblia y el orientalismo. En esa época publica su primer libro de poesía y se relaciona con famosos pintores simbolistas de Francia e Inglaterra. Educado en los principios de la "mente libre"(su madre, casada por el rito cristiano, nunca practicó religión alguna y su padre sentía un total rechazo por los curas), al enfermar de "licantropía"tuvo visiones místicas que cambiaron su expresión literaria y poética y que podría considerársela "meta filosofía". En 1927 se convierte en católico militante influenciado, sin duda, por su confesor Klavé de Otaola. Murió en 1939 y sus poemas, de una bella extrañeza, lo revelan como uno de los mayores exponentes de la poesía del Siglo XX.





Pierre Reverdy

Pierre Reverdy nació en Narbanne, Francia, en 1889. En el año 1910 se instaló en París donde se relacionó con Picasso, Braque, Juan Gris y los poetas Max Jacob y Apollinaire. En 1917 crea la Revista Nord-Sud, pero es en 1925 cuando logra su mayor esplendor gracias a la ayuda del filósofo Jacques Maritain. Se ha dicho que es imposible imaginar una poesía "más despojada, más despreocupada del prestigio de las palabras", que la de Reverdy. Fue un poeta que sufrió en la exploración de su interioridad, buceando e indagando dentro de sí para revelarse y revelarnos su esencialidad pero, quizá, uno de los rasgos más significativos de su existencia ha sido su conversión al catolicismo en 1926, que lo lleva a volver a la oscuridad y retirarse a un lugar vecino a la Abadía de Solesme, convertido en un ermitaño y donde sigue escribiendo hasta el final de sus días. Él mismo se definió diciendo: "soy tan oscuro como el sentimiento" pero, releyendo estos versos del poema La Parole, de su libro La Balle au bond (1928) y que traducidos dicen: si la luz se apaga, te quedas solo ante la noche. Y tus ojos abiertos te iluminan, comprendemos la hondura de su introspección que tanto lo acercó a la Belleza. Pierre Reverdy murió en 1960.






William Butler Yeats

Nació en Dublín, Irlanda, el 13 de Junio de 1865. Su familia era anglo-irlandesa y profesaba el protestantismo aunque su padre, William Yeats, reconocido pintor, fue racionalista y ateo. Desde niño y en casa de sus abuelos, situada en la ciudad de Sligo, escuchaba de labios de su madre, Susan Pollexfen Yeats y también de los campesinos del lugar, historias de hadas y de duendes que fue incorporando en sus creencias. Años más tarde, Yeats diría: El lugar que realmente tuvo mayor influencia en mi vida fue Sligo. En 1884, a los diecinueve años, ingresó a la Escuela Metropolitana de Arte, en Dublín, donde estudió pintura. Allí conoce a Georges Russell quien lo inició en el mundo de lo sobrenatural. En 1887 se instala en Londres donde se vincula al círculo de los pre-rafaelistas y conoce a William Morris, Oscar Wilde, Bernard Shaw, entre otros. En 1889 publica su primer libro de poesía al que le suceden varias antologías de relatos y leyendas celtas; pero fue su poema Innisfree , de su libro La isla del lago, el que lo llevó a la celebridad que alcanzó su cúspide con la publicación de La Torre, una de sus recopilaciones más conocidas. En ese mismo año, después de haberse relacionado con Madame Helena Blavastsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, inicia su camino de la sabiduría oculta. En 1890 se une a la Orden Hermética de la Aurora Dorada (Golden Dawn) y allí es iniciado como "Neófito 0=0", en el Templo Isis-Urania, con el nombre secreto de Demon est Deus Inversus (D.E.D.I.) En 1901 publica su ensayo Magic en donde expresa sus conceptos respecto de esta ciencia, pero es su poesía la que nos devela su mundo interior en donde se bifurca la frontera de los sueños, la evocación y el descubrimiento. En 1916 alcanza el grado de "Adeptus Exemptus 7=4" y llega a convertirse en Imperatur del Templo Amon de la Stella Matutina instructor de traducciones antiguas hasta el año 1922 en que renuncia. En 1923 William Butler Yeats, después de haber tomado parte activa por la independencia de su patria y ser miembro del Senado de su país, recibe el Premio Nobel de literatura. Su obra fue una muestra de su pasión por el misticismo y las ciencias ocultas. Tal vez estos versos suyos que transcribimos como homenaje, sean los que mejor definan su esencia de creador:
Y aún sueño que piso la hierba
caminando espectral en el rocío
atravesado por mi canto alegre.

William Butler Yeats murió en Cap-Martín, Francia, en 1939.





Johann Wolfgang von Goethe

Nació en Francfort del Maine, Alemania, el 28/8/1749 y murió en Weibmar el 22/3/ 1832 . Fue una de las cumbres de la literatura alemana. Discípulo de Herder y dotado de una gran inteligencia y rigurosa disciplina que lo llevó a tener un ejemplar equilibrio espiritual, estudió de todo un poco y fue, a lo largo de su vida, empresario teatral, crítico, periodista, político, diplomático, pintor, pedagogo, historiador, filósofo, dramaturgo, novelista, poeta y también investigador de las ciencias esotéricas como el ocultismo, la astrología y la alquimia. En 1773 publicó su novela epistolar Werther, obra clave del movimiento literario romántico que se convirtió en su primer gran éxito. Esta obra no solamente fue el inicio de las claves que se repetirían en el romanticismo alemán, como el culto a la Naturaleza, la pasión y la búsqueda de una vida ideal, sino que también marcó un hito en las costumbres de los jóvenes de la época que adoptaron modos y costumbres relacionados con esta obra. En 1780, a los 31 años, ingresa en la masonería, en la logia Amalia y en 1782 fue elegido “Maestro” de esa Orden. En 1806 contrajo matrimonio con Christiane Vulpis.

Sus viajes por España e Italia, desde los años 1779 a 1790, modificaron su postura literaria, llevándola hacia un profundo clasicismo algo alejado del romanticismo de la primera época. Así la influencia griega se hace presente en algunas de sus obras como Ifigenia en Táuride (1779/86), Tasso (1789), las Elegías romanas (1790), entre otras. Pero fue el Fausto (1832) la obra que lo proyectó, definitivamente, a la cumbre de la inmortalidad. Se ha dicho de él que fue un hombre del Renacimiento porque la amplitud de sus conocimientos junto a la variedad de sus intereses lo emparientan con figuras como Leonardo da Vinci o Miguel Ángel. El legado manuscrito de Johann Wolfgang von Goethe forma parte, desde 2002, del Patrimonio de la memoria del Mundo de la UNESCO , entre los que se encuentra una versión pasada a limpio de la segunda parte del Fausto. Como homenaje al legado de su talento, lo despedimos con sus propias palabras, las que cierran su obra insigne:

...”Devuélveme el impulso sin mesura, la fuerza del odio y el poder del amor. ¡Devuélveme otra vez la juventud!”





Maria Luisa Bemberg
Pequeña biografía de María Luisa Bemberg

María Luisa Bemberg nació en la ciudad de Buenos Aires el 14 de abril de 1922, en el ámbito de una familia tradicional, ampliamente vinculada a la industria y el comercio y también a las artes. Sin embargo, de acuerdo a los dictados de la época para las niñas, no recibió una educación formal, carencia que compensó con una curiosidad intelectual sin tregua que le permitió adquirir un amplio bagaje intelectual.


Se casó a los 22 años con el arquitecto Carlos Miguens y tuvo cuatro hijos. Durante esos años fue sintiendo cada vez con mayor agudeza que ser sólo “la señora de..” le dejaba un gran vacío interior. A pesar de su amor por los hijos no los creía suficientes para su realización personal; como ella misma afirmó “hay que haber tenido cuatro hijos para saber que no bastan”. 
Desde la infancia había mostrado una intensa atracción por lo teatral que se concretó en 1949 al vincularse con el antiguo teatro Smart. Le siguió luego el Astral -donde obtuvo muy buenas críticas- hasta fundar, junto a Catalina Wolf, el Teatro del Globo. Durante los años que lo dirigió fue adquiriendo una experiencia muy valiosa  tanto en la marcación de actores como en los demás componentes de un espectáculo.
El fin de la década de los ’60 y los ’70 la encuentran, como siempre, inquieta y versátil. Se produce la llegada de los primeros nietos y las primeras incursiones de María Luisa en el cine. Retoma el viejo gusto de narrar historias y escribe el guión de Crónica de una señora, que dirigió en 1971 Raúl de la Torre. Fernando Ayala será luego el director de su segundo libro Triángulo de cuatro (1975)
Mientras tanto había comenzado la fuerte militancia de Bemberg por los derechos de la mujer. En consonancia con sus propias búsquedas, abre  el camino hacia el debate social al participar de la Unión Feminista Argentina (la legendaria UFA) -de la cual es una de las fundadoras- y de distintas campañas tendientes a crear conciencia sobre la situación femenina en la sociedad y los roles tradicionales que la limitan como persona.
En apoyo de sus ideas filma dos cortometrajes: El mundo de la mujer (1972) y Juguetes (1978). Nunca se había dicho tanto en tan breve tiempo.    A poco estos cortos pioneros se constituyeron en dos íconos cuya vigencia en la actualidad mueve al asombro.
En 1981 rompe una vez más el círculo de limitaciones, erigiéndose nuevamente en una figura precursora. Insatisfecha por el sesgo que le imprimían los directores a sus libros, decide filmar sus propios guiones. Tras pasar por el Actor’s Studio y la enseñanza de Lee Strasberg, se atreve a dirigir su opera prima. El resultado se llamó Momentos (1981) que, junto con los dos largometrajes anteriores confiados a manos ajenas, conforman una pintura de mujeres de clase media y alta con una existencia “que no eligieron, la heredaron”, al decir de una de sus protagonistas. El eje temático es que estas vidas sólo en apariencia son armoniosas. Un suceso, un sentimiento, una infidelidad, las empuja a la trasgresión y al replanteo de su ser en el mundo.
En sus siguientes filmes María Luisa va a universalizar el ansia de autonomía de sus protagonistas, llevándolas a enfrentarse con los poderes constituidos: familia, Estado, Iglesia. En Señora de nadie (1982), en los trágicos amores de Camila O’Gorman y el cura Uladislao Gutiérrez durante los tiempos rosistas (Camila, 1984), en la insensibilidad histórica de la aristocracia terrateniente de los años ’30 y ’40 (Miss Mary, 1986) la máxima protagonista es la crítica indómita a la sociedad patriarcal.
En lo formal, Bemberg fue imponiendo una estética propia, la “mirada de mujer” con la que había soñado. La crítica reconoce sus méritos: Momentos es premiada en Huelva y Chicago; Señora de nadie en los festivales de Taormina y Panamá; Camila fue candidata al Oscar de la Academia de Hollywood; Miss Mary recibe los lauros de los festivales de La Habana y Venecia. En este último participó también como jurado así como en los de Chicago, Berlín y Cartagena.
Sin duda todas las películas de María Luisa contienen rasgos autobiográficos. Pero acaso sea en Yo, la peor de todas, (1990) donde lo individual se manifiesta más nítidamente. La vida de Sor Juana que, según la propia cineasta, “fue la primera feminista del continente americano” no podía sino fascinarla. Rebelde, por momentos iracunda, con un enorme afán de conocimiento y un profundo sentido de la independencia, son cualidades con las que puede definirse tanto a María Luisa como a la monja. Bemberg eligió contar la historia de sor Juana Inés de la Cruz, inspirada en un ensayo de Octavio Paz, mostrando los celos y envidias que despierta un espíritu libertario tanto como las pujas entre los poderes constituidos. Lo hizo en un estilo despojado, ascético, casi alegórico, con un distanciamiento que le dio a ese retrato profundidad, riqueza y trascendencia. Por ello fue premiada en Chicago, Cartagena, Venecia y La Habana.
El último filme de María Luisa fue De eso no se habla (1994) Si bien conserva el sello Bemberg, hay un notorio cambio de registro en esta narración sobre los amores de un extranjero con una enana. Deja aquí la narración literal y opta por la vía de la metáfora, lo onírico, la sátira, dentro de un cuadro costumbrista magistralmente recreado.
Nunca dejó de ser una trabajadora infatigable. Ya enferma, encontró la energía suficiente para dar forma a su último guión, El impostor, cuya realización no pudo llegar a ver.
Dos meses antes de su deceso, ocurrido el 7 de abril de 1975, María Luisa Bemberg tuvo un gesto de enorme generosidad: entregar al Museo de Bellas Artes su pinacoteca personal -donación, concretada a través de sus hijos-. La colección de veintisiete obras de maestros rioplatenses,  elegida con amor y sabiduría a lo largo de los años, muestra la misma sensibilidad, la misma exquisitez, la misma excelencia que siempre reflejó en su producción cinematográfica.

LEONOR CALVERA